Cada nuevo año trae consigo una pregunta que transforma: ¿qué quiero crear? Y aunque solemos relacionar la palabra “emprender” con abrir un negocio, en realidad significa mucho más. Emprender es una actitud ante la vida: es buscar soluciones, ver oportunidades donde otros ven problemas, atreverse a pensar diferente y confiar en que nuestras ideas pueden movernos —y mover al mundo— hacia algo mejor.
En el Colegio Hontanar creemos que fomentar una mentalidad emprendedora desde pequeños marca una diferencia profunda en la forma en que los estudiantes enfrentan el mundo. No se trata de que todos deban crear una empresa, sino de cultivar habilidades que serán valiosas en cualquier camino: creatividad para imaginar soluciones, resiliencia para volver a intentarlo, comunicación para expresar ideas con claridad, pensamiento crítico para analizar desafíos, capacidad de adaptación y trabajo en equipo. Emprender, al final, es una manera de mirar la vida con intención y confianza.
Una persona emprendedora aprende a equivocarse sin miedo, a levantarse con más fuerza, a ajustar lo que no funciona y a valorar el proceso tanto como el resultado. También aprende a observar, escuchar, hacer preguntas, ser curiosa y transformar dudas en posibilidades. Estas no son solo competencias técnicas: son actitudes que construyen carácter, propósito y seguridad personal.
Por eso, es tan valioso comenzar a forjar esta mentalidad desde la infancia. ¿Cómo hacerlo?
Incentivando la curiosidad natural de los niños, permitiéndoles explorar ideas sin temor a fallar, invitándolos a resolver problemas cotidianos, dándoles pequeñas responsabilidades y ayudándolos a descubrir la satisfacción de crear algo propio. También es clave enseñarles a valorar el esfuerzo, celebrar los intentos —no solo los logros— y guiarlos para que aprendan a expresar sus ideas y compartirlas con otros.
En diciembre, nuestros estudiantes tuvieron un ejemplo concreto de todo esto durante la Feria de Emprendimientos, donde presentaron productos elaborados con materiales reciclados. Más allá de los objetos creados, lo verdaderamente valioso fue verlos explicar sus ideas, defenderlas, mejorarlas y atreverse a mostrar lo que imaginaron. La feria fue apenas un vistazo de lo que significa emprender: tomar una idea, darle forma y descubrir que uno es capaz de convertir la imaginación en algo real.
En el Hontanar, el emprendimiento no es una actividad puntual: es parte de la forma en que aprendemos cada día. Está en cada pregunta que invita a pensar distinto, en cada reto que despierta la creatividad y en cada espacio donde nuestros estudiantes se sienten seguros para proponer, liderar, experimentar y atreverse. Aquí, emprender es crecer, explorar y descubrir quiénes somos y hasta dónde podemos llegar.
Y si algo nos deja claro este inicio de año, es que nuestros estudiantes tienen todo lo necesario para hacerlo: imaginación, valentía y el deseo de transformar su mundo.
En el Hontanar, emprender es más que un proyecto: es un estilo de aprendizaje, y también una forma de vida.