Enero siempre invita a empezar con bienestar: movernos más, descansar mejor y, por supuesto, alimentarnos con conciencia. Pero la alimentación saludable no es una moda ni una tendencia pasajera; es un hábito que influye directamente en nuestra energía, concentración, emociones, rendimiento académico y salud a largo plazo.
En el Colegio Hontanar trabajamos para que niñas y niños comprendan que comer bien no significa dejar de disfrutar, sino abrirse a nuevos sabores, tomar decisiones inteligentes y reconocer cómo los alimentos influyen en su energía, sus emociones y su bienestar diario. Una alimentación equilibrada no solo nutre el cuerpo: también enseña disciplina, autocuidado y agradecimiento por lo que la tierra nos ofrece.
Formar estos hábitos desde la infancia es fundamental. Los niños que aprenden a relacionarse positivamente con la comida desarrollan mayor autonomía, mejor concentración y una relación más sana con su propio cuerpo. ¿Cómo incentivarlo? Ofreciendo opciones variadas, invitándolos a participar en la preparación de los alimentos, dejándolos experimentar con texturas y colores, y explicándoles —de manera sencilla— por qué ciertos alimentos les hacen bien. Involucrarlos en pequeñas decisiones, como elegir una fruta o ayudar a servir la mesa, también fortalece su sentido de responsabilidad y pertenencia.
Durante el año escolar buscamos que esta experiencia sea integral. La alimentación se aprende sembrando, preparando, explorando nutrientes y jugando con la creatividad en la cocina. Un buen ejemplo fue el proyecto interdisciplinario en el que los estudiantes elaboraron recetas usando ingredientes cultivados en nuestro propio huerto. Más allá de las preparaciones finales, lo valioso fue el proceso: descubrir de dónde proviene cada alimento, entender la importancia de consumir productos frescos y comprobar cómo un pequeño gesto —regar una planta, picar un vegetal, probar algo nuevo— puede transformarse en algo delicioso y saludable.
Queremos que cada niño crezca con la certeza de que alimentarse bien es una forma de quererse. Que un plato lleno de colores puede alegrar su día, que elegir frutas o verduras no es un sacrificio, sino un regalo para su cuerpo, y que cocinar puede ser una experiencia divertida, creativa y compartida en familia.
Ahora que comienza un nuevo año, es el momento perfecto para reforzar estos hábitos. En el Hontanar creemos que una educación completa cultiva cuerpo, mente y corazón, y que una alimentación saludable es una pieza esencial para que nuestros estudiantes crezcan fuertes, felices y llenos de energía para descubrir el mundo.