Febrero, mes del amor y la amistad, invita a reflexionar sobre la importancia de los vínculos que construimos desde la infancia. El amor, el respeto y la amistad no son conceptos abstractos, sino valores que se aprenden y se fortalecen en los espacios donde los niños crecen y se desarrollan, como la familia y el colegio.

 La familia es el primer entorno donde los niños aprenden a amar, a confiar y a sentirse seguros. Es allí donde se siembran los valores que luego se reflejan en su manera de relacionarse con los demás. Cuando familia y colegio trabajan de la mano, se genera una base sólida que acompaña el desarrollo emocional y social de los estudiantes.

En el Colegio Hontanar, el sentido de familia se extiende a toda la comunidad educativa: docentes, estudiantes y padres de familia forman parte de un entorno cercano y respetuoso, donde cada persona es valorada y reconocida. La comunidad colegial se convierte así en un espacio de apoyo, contención y crecimiento compartido.

El amor y la amistad se viven en el día a día, en los pequeños gestos, en el trabajo en equipo, en el respeto por el otro y en la capacidad de escuchar y acompañar. Los niños aprenden con el ejemplo, observando relaciones basadas en la empatía, la solidaridad y el diálogo.

Educar desde el amor implica formar personas íntegras, capaces de construir relaciones sanas y significativas. En un mundo que avanza con rapidez, fortalecer el sentido de comunidad y pertenencia es fundamental, por eso, en el Colegio Hontanar, estos valores se viven de manera auténtica y cotidiana, dejando una huella que trasciende el aula y acompaña a los estudiantes a lo largo de toda su vida.

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